En La Zagaleta diseñé un interior que no compitiera con las vistas — que simplemente las enmarcara. Cuando tienes el Mediterráneo y la Sierra de Ronda delante, el interiorismo tiene que saber cuándo callar.

Trabajé con blancos cálidos, piedra natural y maderas claras para crear un refugio luminoso. Los comedores de doble altura con palmeras tropicales, las terrazas con vistas al mar infinito — cada espacio invita a quedarse.
Este proyecto me enseñó que a veces la mayor sofisticación está en la sencillez: pocos elementos, bien escogidos, y dejar que la luz haga el resto.
“A veces la mayor sofisticación está en la sencillez: pocos elementos, bien escogidos, y dejar que la luz haga el resto.”
— Dafne Vijande
