Cuando llegamos a Caviedes, lo que encontramos fue una casa centenaria de 650 metros cuadrados al pie del Monte Corona, en estado de ruina. Donde otros veían abandono, yo veía posibilidad: muros de piedra que contaban siglos de vida, vigas de castaño esperando una segunda oportunidad.

Quise que toda la planta baja respirara como un solo espacio. El salón se funde con la cocina y con la piscina climatizada, y los materiales — madera, piedra, textiles cálidos — dialogan con el paisaje cántabro que se cuela por cada ventanal.
Trabajamos con artesanos de la zona: mobiliario en castaño y roble hecho a medida, y los frescos de Mayesa Mira que transforman los dormitorios en algo único. Cada rincón tiene su historia, y eso es lo que convierte una casa en un hogar.
“Los muros de piedra originales y las vistas a Caviedes forman parte de la identidad de esta vivienda. Crear espacios lo más abiertos posible, donde el salón se funde con la cocina y la piscina climatizada.”
— Dafne Vijande
