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DAFNE VIJANDE

Cuando llegamos a Caviedes, lo que encontramos fue una casa centenaria de 650 metros cuadrados al pie del Monte Corona, en estado de ruina. Donde otros veían abandono, yo veía posibilidad: muros de piedra que contaban siglos de vida, vigas de castaño esperando una segunda oportunidad.

Salón de doble altura con lucernario, vigas de madera blanqueadas y chimenea integrada en muro de piedra vista, decorado con sofás blancos, lámparas de ratán planas y mesa de centro de madera rústica.

Quise que toda la planta baja respirara como un solo espacio. El salón se funde con la cocina y con la piscina climatizada, y los materiales — madera, piedra, textiles cálidos — dialogan con el paisaje cántabro que se cuela por cada ventanal.

Trabajamos con artesanos de la zona: mobiliario en castaño y roble hecho a medida, y los frescos de Mayesa Mira que transforman los dormitorios en algo único. Cada rincón tiene su historia, y eso es lo que convierte una casa en un hogar.

Los muros de piedra originales y las vistas a Caviedes forman parte de la identidad de esta vivienda. Crear espacios lo más abiertos posible, donde el salón se funde con la cocina y la piscina climatizada.

Dafne Vijande